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| Alzas
y Bajas - Edición
Nº 80 12° Aniversario
| Junio - Julio | año 12 |
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Dr. Eduardo H. Gagliano - Presidente
de AMBA
Perspectivas favorables
| Sector financiero |
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| Son muchos los
síntomas inequívocos de la recuperación
del sistema financiero de nuestro país y
el cierre del 2004 mostró indicadores muy
claros que lo ratifican, prácticamente en
todos los aspectos del quehacer bancario. |
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Durante el 2004 crecieron los depósitos
en alrededor de un 26 %, a pesar de que aún
subyacen sintomas de "descalce" financiero,
mientras que en una medida similar también
aumentó el stock de préstamos al sector
privado y se redujo la exposición de los
bancos al sector público, a pesar de que
hoy el total de esos créditos que es de $35.500
millones representa solamente el 9 % del PBI, es
decir menos de un tercio del total que existía
hace ocho años (también relacionándolo
con el PBI).
Por su parte la morosidad se redujo a prácticamente
la mitad de la que se registraba durante la crisis
y lógicamente el mayor crecimiento se produjo
en los créditos de corto plazo. El incremento
de las carteras activas de los bancos fue liderado
por los préstamos personales, con la consecuente
reactivación del consumo que ello produjo.
En este contexto las empresas van retornando a la
demanda de fondos del sector bancario, luego que
durante los primeros meses del proceso de reactivación
económica la autofinanciación fue
una de las características del mercado. Para
ello seguramente también influyó la
adecuación del costo de los créditos
cuyas tasas de interés son hoy - en general
- inferiores a las que se registraban durante la
convertibilidad.
Asi es que la paulatina recomposición de
la liquidéz del sistema gracias a la recuperación
de los depósitos, sumado a la gradual mayor
demanda de fondos del sector privado, fue restituyendo
el rol de intermediación financiera para
los bancos. Todo ello fue configurando una mejora
del sistema bancario, que durante el 2004 se fue
capitalizando a la vez que se cancelaron importantes
redescuentos otorgados por el BCRA.
Más de la mitad de las entidades bancarias
lograron obtener utilidades en su último
ejercicio económico, pero aún queda
mucho por recorrer...y la variable clave parece
ser el volumen que hoy se mantiene reducido tanto
en cantidad de cuentas, como de depósitos,
préstamos y tarjetas de crédito.
En ello influye el escaso nivel de bancarización
de la población económicamente activa
de la Argentina, los salarios en negro, la deteriorada
relación cuota-ingreso, la concentración
de bancos en los conglomerados urbanos y una economía
que al continuar con su recuperación consolidará
la estabilidad macroeconómica y la confianza
de la población (factor imprescindible para
la toma de créditos).
En este estado de situación, el sector viene
desarrollando acciones de marketing tendientes a
mejorar los niveles de bancarización y a
la incursión bancaria en la financiación
del consumo de sectores de bajos recursos, cosa
que antes parecia estar reservada a unas pocas entidades
que competian con otros prestamistas que operaban
por fuera del sistema institucionalizado y normado
por el BCRA.
A su vez creció la cantidad de cuentas sueldo
en virtud de la recuperación económica
y de la estabilidad financiera, es decir se sumó
la incorporación de nuevos trabajadores más
el blanqueo de empleados.
Muchos bancos siguen haciendo esfuerzos por captar
nuevos depósitos y fidelizar a sus carteras,
extendiendo los plazos de las imposiciones para
evitar los riesgos de un descalce financiero. Mientras
que por otra parte aparecen nuevas opciones de fondeo
a través del mercado de capitales, especialmente
en lo que respecta a los fideicomisos que hoy están
operando volúmenes récord.
En lo que respecta a la banca transaccional podemos
observar la competencia por los servicios de recaudaciones,
la atención de jubilados, los servicios de
"bank assurance", algunos casos de segmentación
y la "guerra al efectivo" declarada por
las distintas opciones de tarjetas. Asi es que nos
encontramos con un panorama auspicioso, y si bien
aún queda mucho por recorrer, podemos ser
optimistas y augurar la total recuperación
de un sistema financiero consolidado como un instrumento
imprescindible para sustentar el quehacer económico.
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